El organigrama de las lecturas bíblicas

Las lecturas bíblicas son seleccionadas y recogidas a lo largo del año, en los ciclos y en las fiestas, en función de tres criterios o sistemas distintos:

 

1º Lectura selectiva: Es el sistema más utilizado en las fiestas y en la celebración de los misterios del Señor. En este caso son elegidas cuidadosamente cada una de las lecturas de modo que, desde antaño, determinados textos bíblicos  aparecen vinculados a determinadas fiestas. Cada uno de los textos bíblicos seleccionados ilustra alguno de los aspectos más significativos de la fiesta.  Un análisis comparativo de las diversas lecturas, interpretadas a la luz de los textos de oración, ha de dar como resultado una visión completa y coherente de la fiesta que se celebra.

 

2º  Lectura continuada:  En este caso se trata de la lectura continuada de un determinado libro de la Biblia a lo largo de un ciclo litúrgico. Los textos se leen día tras día, sin interrupciones y sin saltos u omisiones. Hoy continúa la lectura donde quedó ayer. Así, día tras día, semana tras semana, con excepción de los domingos. Esta forma de organizar la lectura litúrgica ha sido frecuente, sobre todo, en los ambientes monásticos donde, en el marco de la liturgia del Oficio Divino,  la lectura de la Palabra de Dios fue siempre muy abundante y acompañada de un uso muy asiduo de los Salmos.

3º  Lectura semicontinuada o «Bahnlesung»: No hay una diferencia sustancial entre este sistema y el anterior. La única variante consiste en que, aun existiendo una continuidad de lecturas cuyos textos se suceden unos a otros sin romper el orden original en que estos textos aparecen en los libros bíblicos, sí se dan con frecuencia saltos e interrupciones, creándose así numerosos paréntesis y lagunas de textos o fragmentos bíblicos que no son leídos en las celebraciones.  Por eso no se trata de una lectura continuada, en el sentido propio y pleno de la expresión. Son bloques en sucesión discontinua. Algo así como un tren de vagones separados. De ahí la expresión alemana Bahnlesung, que significa “lectura en forma de tren”,  inventada por Anton Baumstark para designar este tipo de selección. Esta es la forma más utilizada en la selección de las lecturas en los días ordinarios tanto durante el Tiempo Ordinario como en las misas entre semana de los grandes ciclos.

 

 

 

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